El Verdadero Devoto

La devoción es en realidad el toque artístico que pule la relación Maestro – Discípulo aumentando sustancialmente la sincronización entre ambos.

Sin embargo, la devoción solo puede obtenerse por la gracia de algún sabio Maestro, que avive en nosotros el verdadero fuego de la entrega inegoísta, y la oriente en forma segura, sin riesgo para el discípulo; pues una devoción mal dirigida puede guiarnos hacia el fracaso y la destrucción.

Debemos recordar que el estado de éxtasis devocional, no es el objeto ultimo del ser humano; puesto que en este caso, aun estamos navegando en el irreal campo relativo. 

Mientras existan dos (maestro y discípulo) aun hay dualidad.

El objetivo de la existencia humana es la unión plena al Ser Supremo, por lo que hay que trascender este estado de relatividad y fundirse plenamente con el Absoluto.

Entonces, ya no existirán dos (Maestro y Discípulo) sino que ya el devoto se ha convertido en el Maestro mismo, por una plena unión y una completa sincronización.

1. El Verdadero devoto ama inegoistamente. Ama al Ser Supremo con forma representado por su Maestro Espiritual y por todo lo que tenga forma en el universo, incluyendo a los animales inferiores, las plantas y todos los seres
humanos.

2. El Verdadero devoto es puro e inocente. Respeta a todos y se inclina en son de reverencia donde halla una manifestación personal o impersonal del Ser Supremo en cualquiera de Sus Sagradas formas.

3. Ama y respeta a su maestro espiritual sobre todas las cosas, sin permitir ninguna ofensa contra EL.

4. A veces confundimos la devoción con el fanatismo, cuando en realidad son dos cosas opuestas. El verdadero devoto conoce al Ser Supremo y le ve dentro de cada objeto. No pretende convencer a los demás en forma egoísta de sus propias convicciones, sino que respeta las creencias y religiones de los demás, viendo en los otros Grandes Maestros al suyo propio.

5. Otros confunden la devoción con un sentimiento superior pretende ser devotos y a la vez ser viciosos, sin control de los sentidos y egoísta en todas sus acciones y pensamientos. Con infinidad de iras, rencores, envidias y maldades.

6. El verdadero devoto vive para su Señor. Su pensamiento esta fijo en El, aunque cumpla con sus deberes cotidianos. Este pensamiento purifica su mente gradualmente y hace desaparecer el egoísmo. Su personalidad va cambiando profundamente hasta ser un fiel servidor del Ser Supremo en todo momento.

7. Pero aún no ha llegado a la meta Monista. Su misión ahora es la unión plena con el Ser Supremo.

 

Swami Gurú Devanand Saraswat Ji Maharaj

Libro: Intimidades del Alma